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Sintra en un día

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Una de las mejores excursiones para hacer desde Lisboa, es una visita Sintra, que se encuentra a 30 kilometros, al noroeste de Lisboa y se puede llegar en coche o transporte publica.

Una visita de un día que realmente vale la pena. Se pueden visitar palacios, castillos, jardines y recorrer un centro histórico.

Que es Sintra

Conocida como la Ciudad de los Palacios, Sintra es sin duda uno de los lugares más bellos de Portugal.

La UNESCO declaró el lugar como patrimonio de la humanidad en 1995, por considerarlo uno de los primeros y más importantes centros de la arquitecutra romántica europea.

Sintra fue en algún momento uno de los lugares más famosos entre la realeza, ua que se trataba del sitio de descanso para la realeza lusa.

Sintra es un lugar ideal para una visita de un dia desde Lisboa. Hay mucho para ver en el centro de la ciudad y tambien las colinas ofrecen fantásticas rutas en las que practicar el senderismo, el ciclismo y la escalada.




¿Qué ver en Sintra en un dia?

La mayoría de los turistas que llegan desde Lisboa, sólo disponen de un día para conocer Sintra.

Nuestra visita a la ciudad también fue de ese tiempo y alcanza para hacer un recorrido genial y ver la mayoría de la ciudad.

Lo ideal es llegar bien temprano desde Lisboa. Si lo hacemos en tren, podemos aprovechar para desayunar en Casa das Queijadas, ubicada en la misma estación.




1. Comienzo del día visitando el Palacio da Pena

Una vez cargados con la energía, la ideal es visitar el centro histórico, donde se encuentran el Palacio da Pena y el Castelo dos Mouros.

En lo posible hay que intentar llegar antes de las 10 o 11 de la mañana ya que suele haber bastante fila para ingresar.

El autobús 434 es el que nos lleva al centro. En coche, se puede estacionar/aparcar en cualquiera de los parkings que hay distintos niveles, según se sube al Palacio da Pena.

El Palacio da Pena, es una imponente y hermosa edificación, uno de los máximos exponentes del estilo romántico y una de las principales residencias de la familia real portuguesa durante el siglo XIX.

Este palacio, que ya forma parte del Patrimonio de la Humanidad protegido por la Unesco.

Precios del Palacio da Pena

La entrada al palacio cuesta 14 y si le sumamos una audioguia serían 17. En mi opinión creo que vale la pena comprar la audioguía, más aún si no concoemos mucho de la historia del lugar.

Para subir al mismo palacio da pena debido que hay mucha pendiente se puede usar un microbus que te sube y baja por 3 € por persona.

Recomendación:

Si bien el palacio tiene una cafetería, es bastante cara por lo que lo ideal es comer algo en el centro o directamente hacer un mini picnic en los jardines.

Una vez visitado el palacio, merece la pena perderse por el singular jardín, que incluye toda una serie de elementos paisajísticos curiosos, como el Templo de las Columnas o la Mesa da Rainha.

2. Rumbo al Castelo dos Mouros

Después de visitar el palacio podemos caminar hasta el Castelo dos Mouros. Se trata de una fortificación que fue construida en el siglo IX tras las invasiones musulmanas a la Península Ibérica, aunque ha sido ampliado varias veces con el paso de los siglos, de ahí su configuración irregular.

Hay que tener en cuenta que está en ruinas y tiene muchas escaleras y subidas para llegar a las diferentes zonas, aunque verdaderamente merece la pena acceder a la Torre Real (la más alta) para disfrutar de unas maravillosas vistas sobre las montañas y el Palacio da Pena.

3. Recorriendo al centro histórico

Despues de visitar el palacio y el castillo ya podemos bajar para recorrero el centro histórico de Sintra.

Desde aquí tenemos bastantes lugares interesantes para visitar. Uno de ellos es el Palacio Nacional de Sintra, construido en el siglo XVI y perteneció a la familia real portuguesa.

El recorrido dura aproximadamente una hora y es posible visitar las estancias reales.

En la parte baja de Sintra se sitúa también el Museu do Brinquedo, un museo dedicado al juguete que recopila juguetes tradicionales como muñecas, coches, trenes o soldaditos de plomo, ideal para visitar si vamos con niños.

4. Terminar el día en Quinta da Regaleira

Nada mejor que terminar nuestro día en Sintra con una visita a la Quinta de la Regaleira.

Situada a unos dos kilómetros del centro histórico, se puede llegar andando o en autobús. Esta finca mandada construir a principios del siglo XX, es conocida por sus extraordinarios jardines repletos túneles subterráneos, murallas, capillas, esculturas, cascadas, cuevas y un impresionante pozo iniciático, la atracción estrella de la quinta.

Entre el jardín y el interior del palacio, que ofrece unas buenas vistas desde su piso superior, se puede tardar fácilmente unas dos horas en recorrerla entera.

Tiene un jardín muy bien diseñado. El mismo que diseñó el de Busaco en Luso. El pozo con escaleras es único en el mundo con galerías interiores que te comunican con fuentes y estanques.

Visita imprescindible si vas a Sintra.
El precio de la entrada es de €6 (2017) y no hay descuento para estudiantes. Pero vale la pena totalmente.
Quinta da Regaleira
Quinta da Regaleira

¿Cómo llegar a Sintra desde Lisboa?

Se puede llegar a Sintra desde Lisboa en tren y en coche. También podemos optar por comprar alguna visita guiada que incluya el transporte.

En tren

Es una de las formas más rápidas de llegar a Sintra desde Lisboa es con el tren en la estación de Rossio y tiene un valor aproximado de €4,20. Los trenes salen cada media hora. También puedes llegar GRATIS con la Lisboa Card.

En Coche

Llegar a Sintra en coche es muy fácil, ya que se trata de un trayecto de sólo 30 minutos y poco más de 28 kilómetros.

Una visita al Café Nicola

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Una de las cosas que hago primero al llegar a una ciudad es visitar los cafés más emblemáticos.

En el caso de Lisboa, es una de las ciudades Europeas en donde podemos encontrarnos con más bellos e históricos cafés en donde transcurre  mucha de la vida literaria, política y social de la ciudad.

En otro post comentaba algunos de los cafés más famosos de Lisboa , como A Brasileira,  Pasteis de Belém y Versailles.

En este caso, me tocó visitar el Café Nicola, uno de los más antiguos con mas de 200 años.

Nada que permanezca vigente tanto tiempo puede ser malo…pero quizas todo tiempo pasado si fue mejor.

El Nicola fue lugar de reunión de la intelectualidad lisboeta, fue librería y ahora también es restaurante. Esta ubicado en unos de los sitios más bonitos y con más ambiente de Lisboa.

En la actualizadad aunque algunas partes fueron cambiadas, mucho de la fachada y de su interior permaneces como hace muhcos años y eso es algo de lo que uno va a buscar, cuando viaja por Europa, un poco de antiguedad.



Vale la pena una visita?

Vale una visita para conocerlo, imaginar como sería el lugar en sus comienzos y leer sobre el café, su fundador y sus comensales más famosos, pero en mi experiencia, no vale para más que tomarse un café y porque es obligatorio consumir algo…

Ante de visitarlo habia leído en una guía en papel las bondades del café que sirven, pero para nada es asi. Cada 100 metros vamos a encontrar un café mejor y más barato que el que sirve. ahi.

El menu es caro (para lisboa) y bastante malo, si esta lleno pueden tardar muucho en atendernos.

En mi caso, creo que fue mas de una hora…asi que tuve la oportunidad de leerme toda la historia del Café Nicola en ese tiempo.

Pocos lisboetas de toda la vida ya se ven en este café, señal de que los herederos de don nicola, estan más empeñados en atraer turistas y despacharlos lo más rápido posible que de mantener la tradición del lugar.

Interior del café nicola

Contacto

+351 213 460 579

Donde comer en Lisboa, bien y barato

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Portugal no es un país caro para comer, pero si realmente tenemos poco presupuesto, estos son algunos lugares en donde se puede comer por menos precio en Lisboa.

Café Gelo

El céntrico Café Gelo es una de las cafeterías más antiguas e históricas de Lisboa y, sin embargo, ostenta a día de hoy unos precios populares. Opción perfecta para desayunar bueno y barato. Potente expresso, zumo de naranja y tostadas crujientes a poco más de 2 euros. No hay mejor forma de iniciar tu primera jornada lisboeta.

El Café Gelo se encuentra en Praça do Rossio, también llamada Praça D. Pedro IV.

Tasca da Sé

Situado en Rua Augusto Rosa, 62 (en pleno barrio de la Alfama), la Tasca da Sé es un restaurante tan diminuto que tendrás suerte si encuentras un hueco por el que colarte. En tal caso, disfrutarás de comida casera portuguesa a lo clásico, es decir, platos a rebosar, sabrosas recetas y precios populares.

Si no eres de mucho comer, una caña y una ración (las sirven potentes, en platos desbordados) no alcanza los 5 euros. Si deseas menú completo, añádele unos 3 o 4 euros extra a la cuenta.

Restaurante Rio Coura

En la misma calle que la Tasca de Sé, solo que en el número 30, se encuentra otra taberna familiar, de simpáticos aires provincianos, decoración de azulejos y trato caluroso, el Restaurante Rio Coura.

Que a nadie le eche para atrás su escasa finura estética. Aquí se come de maravilla y a precios para todos los bolsillos, que es lo que al fin y al cabo nos importa.

Recomendación para presupuestos low cost: Si vas en pareja, pide una cacerola de arroz con marisco. Está deliciosa, tan solo cuesta 8 euros (súmale la bebida y pagaréis en torno a 5 euros cada uno/a) y aún quedará arroz en la olla cuando hayáis saciado el apetito.

Tao Restaurante Natural

Opción estrella para vegetarianos, el Tao Natural ofrece comida sana, abundante, variada y a buen precio. De entre su menú, hay varias opciones que rondan los 5 euros, ya sean ensaladas, sándwiches o risottos.

Se encuentra en Rua dos Douradores, 10.

Koni Store

Original y sabroso tentempié el que ofrece este establecimiento del barrio lisboeta de Chiado: el temaki. Esta variedad de comida rápida al estilo oriental, consistente en una especie de rollo con forma de cono, sirve para todo: para matar el gusanillo, para la hora de comer y para la de cenar. Koni Store dispone de una veintena de distintos temakis, para todos los gustos, sabores y colores. El precio no alcanza los 5 euros.

Koni Store se encuentra en Rua da Trindade, 28.

Mercado da Ribeira

En Lisboa abundan los mercadillos, estupenda opción para adquirir souvenirs a bajo precio o hacer acopio de alimentos sin miedo al despilfarro.

Acaso el más frecuentado es el Mercado da Ribera, ubicado en la Avenida 24 de Julho, todas las mañanas, excepto domingos. Sus puestos ofrecen gran variedad de productos para matar el gusanillo, desde frutos secos hasta bocatas o zumos. Frescura, calidad y precios muy asequibles.

10 cosas que ver y hacer en Lisboa

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Lisboa es una ciudad cosmopolita, con buenos accesos y a pocas horas de distancia de cualquier capital europea.

1. Subir al Castillo de San Jorge y pasear por Alfama

Si pasa por Lisboa y no va al Castillo de San Jorge se perderá, con total seguridad, un momento inolvidable. Es el punto más alto de la ciudad, en el medio de los barrios más típicos. Una oportunidad única de sentir y comprender la unión de la ciudad con el río Tajo.

2. Escuchar un fado

Le guste o no este estilo de música, en Lisboa cenar a la luz de las velas mientras se escucha el fado es ineludible. Si tiene la suerte de oírlo cantar al pasar por una calle cualquiera de Alfama, de Mouraria o de Madragoa, aproveche la ocasión El fado aficionado o vadio es así, se canta cuando apetece y las guitarras lo acompañan.

3. Ir a Terreiro do Paço

La mayor plaza de Lisboa es también una de las más emblemáticas, símbolo de la ciudad y de su reconstrucción después del gran terremoto de 1755. En la actualidad es, principalmente, un espacio muy agradable para pasear a la orilla del río, al caer la tarde. La vista del río durante un paseo en barco también resulta muy bonita.

4. Subir en el ascensor Santa Justa

Mientras recorre Baixa, llamará su atención al pasar por el. Ofrece unas vistas envidiables sobre esta parte antigua de Lisboa, además de ser un privilegio viajar en este ascensor de más de cien años diseñado por Ponsard, discípulo del gran maestro de las obras de hierro, Gustave Eiffel.

5. Viajar en tranvía

Es un medio de transporte habitual para los lisboetas, pero también una de las mejores maneras de viajar por los barrios históricos. Queda bien en cualquier fotografía y el sonido del tranvía recorriendo las vías es uno de los más característicos de la ciudad. El 28 es el más conocido, pero hay más…

6. Visitar el Monasterio de los Jerónimos y la Torre de Belém

Lisboa cuenta con dos monumentos únicos Patrimonio Mundial. Son dos joyas del gótico manuelino que impresionan fácilmente a cualquiera. Además de las bóvedas trabajadas en piedra, que constituyen una admirable obra de ingeniería, la riqueza de los elementos decorativos relacionados con aspectos marítimos y los viajes de los navegantes resulta fascinante.

7. Probar un pastel de Belém

Es un emblema de la gastronomía portuguesa y tiene una receta secreta muy bien guardada que los hace únicos. ¡No se lo pierda! Un dulce de pastelería que a los lisboetas les gusta acompañar con un café.

8. Visitar el Oceanario, en el Parque de las Naciones

El Parque de las Naciones es un ejemplo de éxito en la revitalización de una zona industrial, con un emplazamiento privilegiado a la orilla del río. Merece la pena visitar el Oceanario, uno de los mayores de Europa, en el que se puede ver fauna y flora de los diversos océanos de nuestro planeta.

9. Visitar el Museo Nacional del Azulejo y el Museo de los Coches

Dos museos únicos en el mundo. Uno cuenta la historia del azulejo en Portugal, desde sus primeras aplicaciones en paredes en el siglo XVI hasta la actualidad. El otro cuenta con una colección de coches inigualable, con excelentes ejemplares del siglo XVIII exuberantemente decorados con pinturas y talla dorada.

10. Cenar en Bairro Alto

Lisboa también es famosa por su animada y bulliciosa noche. Después de una tarde de compras en el elegante barrio de Chiado, nada como acabar el día en uno de los miradores, el de Santa Catarina o el de São Pedro de Alcântara, y quedarse a cenar en Bairro Alto. Imprescindible para quien le guste salir de noche y divertirse.

Cafés de Lisboa

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A Brasileira

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A Brasileira do Chiado es una cafetería emblemática, fundada el 19 de noviembre de 1905, situada en la Rua Garrett, junto al Largo do Chiado.

A Brasileira do Chiado vendía el genuino café del Brasil (del estado “Minas Gerais”), producto muy poco apreciado o hasta evitado por las amas de casa lisboetas en aquella época.

Todo aquel que compraba un kilo de café molido, por 720 reales, tenia el derecho a tomarse una taza de café gratis. Fue el primer establecimiento en vender la bica, una pequeña taza de café muy fuerte, similar a un expreso. Hoy en dia es uno de sus productos más demandados.




A Brasileira do Chiado mantiene una identidad muy propia, ya sea por la especificidad de su decoración (fue remodelado en 1908 y en 1922, de nuevo, concentrándose en la venta de bebidas.

Fue decorado bajo un estilo art decó, con una entrada verde y dorada y un interior con cabinas de madera, paredes dotadas de espejos, guarniciones doradas, y una larga barra de roble), o por la simbología que representa por encontrarse ligada a un círculo de artistas de renombre como Fernando Pessoa, Almada Negreiros o Jorge Barradas, José Pacheco y Santa Rita Pintor, entre muchos otros de generaciones posteriores.

A partir de 1920, a Brasileira se volvió tan frecuentada que se decía que en Oporto y en Coimbra se trabajaba y estudiaba y en Lisboa se conversaba y se hacían revoluciones.

La relación de Fernando Pessoa (que nació en la vecina Plaza de San Carlos) a la cafetería A Brasileira era tan fuerte que en 1988 se levantó una estatua de bronce del poeta en la terraza de la cafetería, obra de Lagoa Henriques.

Pasteis de Belém

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Es el café más frecuentado de la ciudad, tanto por lisboetas como por turistas. Sus irresistibles pasteles con una receta secreta son los responsables de las colas que se forman para encontrar una mesa o para únicamente comprar estos dulces. Está situado junto al Monasterio de los Jerónimos, monumento emblemático de Lisboa, y cuenta con una tradicional decoración con azulejos azules.

Fue en el siglo XIX, en el barrio lisboeta de Belém, donde se pusieron a la venta en una pequeña tienda de comercio, unos pasteles llamados Pastéis de Belém utilizando la receta secreta originaria del Monasterio de los Jerónimos, cerrado en 1834.

Tres años después comenzaron a fabricarse de modo artesanal los pasteles con la codiciada receta que se mantiene inalterable hasta hoy en día.

Pagina Web: www.pasteisdebelem.pt

Versailles

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Inaugurado en la década de los 20, fue uno de los cafés con más alma de la ciudad y sigue siendo a día de hoy uno de los locales con más clase de Lisboa. Destacan los enormes espejos de las paredes y los techos trabajados así como la decoración inalterada desde su fundación.

Pero no solo atrae por el encanto del local sino por la calidad de sus productos. Dulces y salados, una gran variedad de tartas, pastas y pasteles y un famoso chocolate caliente.

Pagina Web: Versailles

Avenida da República Nº 15A